Algunas intervenciones, por su complejidad y repercusión, se convierten en pequeños hitos dentro de la cirugía reconstructiva. Hoy queremos compartir una de ellas: una reconstrucción del brazo en un paciente pediátrico, en la que el Dr. Carlos Laredo formó parte del equipo que llevó a cabo el trasplante microquirúrgico de un segmento vascularizado del peroné, extraído de la pierna del propio niño, tras la resección de un tumor óseo.

El procedimiento consistió en una resección amplia del hueso afectado en el brazo, que comprometía la funcionalidad y el crecimiento del miembro superior.

Para evitar soluciones más drásticas como la amputación o el uso de prótesis, se optó por una técnica de alta complejidad basada en microcirugía reconstructiva, que permite trasplantar hueso junto con sus vasos sanguíneos, manteniendo su viabilidad.

El segmento del peroné fue extraído con extremo cuidado, conservando las arterias y venas necesarias para garantizar la vascularización del injerto. A continuación, fue trasladado al brazo y conectado quirúrgicamente a los vasos receptores mediante técnicas de ultramicrocirugía. Este paso es crítico, ya que la correcta unión vascular es la que permite que el injerto se integre de forma funcional y segura.

Planificación de la cirugía

Una de las claves del éxito de esta intervención fue la planificación multidisciplinar, ya que intervinieron de forma simultánea dos equipos quirúrgicos: uno centrado en la extirpación del tejido tumoral y otro en la extracción y posterior microanastomosis del injerto óseo. Esta coordinación quirúrgica no solo acortó los tiempos de intervención, sino que minimizó el trauma quirúrgico y optimizó la recuperación del paciente.

En el caso de pacientes pediátricos, la utilización de injertos osteovasculares como el peroné tiene una ventaja adicional: permite preservar las placas de crecimiento, lo que facilita que el hueso reconstruido crezca de forma armónica con el resto del esqueleto. Además, el peroné es un hueso que puede regenerarse parcial o totalmente en la pierna donante, lo que reduce las secuelas y mejora el pronóstico general.

Tras la cirugía, el paciente inició un programa de rehabilitación progresiva con seguimiento clínico y radiológico. La evolución fue satisfactoria, sin complicaciones postoperatorias, y con recuperación funcional del brazo afectado.

Este caso es un claro ejemplo de cómo la cirugía reconstructiva más avanzada puede ofrecer soluciones seguras, funcionales y duraderas incluso en situaciones de extrema complejidad. 

En MARLA Clinic, la experiencia acumulada en técnicas de microcirugía junto con un enfoque integral del paciente, nos permite abordar este tipo de retos con la máxima garantía.

Abrir chat
Dr. Laredo Chat
Hola, ¿en qué podemos ayudarte?