Cada 19 de octubre, el Día Mundial del Cáncer de Mama nos recuerda la importancia de la prevención, el diagnóstico precoz y los avances médicos en el tratamiento de una enfermedad que afecta a miles de mujeres cada año. Pero también nos ofrece la oportunidad de hablar de otro aspecto fundamental del proceso: la reconstrucción mamaria.

En MARLA Clinic, creemos que la reconstrucción no es un detalle estético, sino una parte esencial del camino hacia la recuperación física y emocional. Para muchas mujeres, volver a sentirse bien con su cuerpo —y reconocerse en el espejo— es tan importante como superar la enfermedad.

Más allá de la mastectomía

La extirpación de la mama, total o parcial, deja una huella más allá de lo físico. Afecta a la imagen corporal, a la feminidad, a la autoestima. Aunque no todas las mujeres eligen reconstruirse, muchas lo viven como una forma de cerrar el círculo, de recuperar parte de lo que el cáncer les arrebató.

La cirugía plástica ofrece hoy distintas alternativas para reconstruir el pecho. La elección de una técnica u otra depende de múltiples factores: el tipo de cirugía previa, si ha habido radioterapia, la anatomía de la paciente, el tejido disponible y, sobre todo, su decisión personal.

Reconstrucción con expansor y prótesis

Es una de las opciones más utilizadas. En una primera fase se coloca un expansor (una especie de bolsa que se va rellenando progresivamente con suero fisiológico), que permite preparar la piel y los tejidos para recibir una prótesis definitiva

En una segunda intervención, se sustituye el expansor por un implante de silicona adaptado a la anatomía de la paciente. Es una técnica segura, con buenos resultados estéticos y tiempos de recuperación más cortos que otras opciones.

Reconstrucción con tejido propio (colgajos autólogos)

Cuando no es posible o no se desea usar prótesis, puede optarse por técnicas que utilizan tejido del propio cuerpo para formar la nueva mama. Las más frecuentes son:

  • Colgajo DIEP: se extrae piel y grasa del abdomen inferior, preservando el músculo recto anterior, lo que permite una reconstrucción natural y una cicatriz similar a la de una abdominoplastia.
  • Colgajo dorsal ancho: se utiliza piel, grasa y una pequeña porción de músculo de la espalda; esta intervención se considera una reconstrucción mixta, ya que el colgajo no es lo suficientemente grande y hay que poner una pequeña prótesis por debajo. Es especialmente útil en pacientes delgadas o con piel irradiada.
  • Colgajo glúteo o del muslo: menos comunes, pero indicados cuando no hay tejido suficiente en abdomen o espalda.

Estas técnicas requieren microcirugía, mayor tiempo quirúrgico y postoperatorio más prolongado, pero ofrecen un resultado más duradero y natural, y no implican la presencia de materiales externos.

Reconstrucción inmediata vs. diferida

En muchos casos, la reconstrucción puede realizarse en la misma  intervención que la mastectomía. Esta opción permite evitar una segunda cirugía y tiene beneficios estéticos y psicológicos. No obstante, no siempre es posible, sobre todo si está previsto un tratamiento de radioterapia posterior.

La reconstrucción diferida, en cambio, se realiza meses o incluso años después de finalizar el tratamiento oncológico. Es una opción totalmente válida y permite preparar el terreno quirúrgico de forma más controlada.

Procedimientos complementarios

Una vez reconstruida la mama, muchas pacientes optan por completar el proceso con pequeñas intervenciones que mejoran la simetría y el resultado final:

  • Lipofilling: injertos de grasa de la propia paciente para dar volumen o mejorar el contorno.
  • Reconstrucción de la areola y el pezón, ya sea con técnicas quirúrgicas o con micropigmentación médica.
  • Simetrización de la mama contralateral, si es necesario.

La reconstrucción mamaria no es un tratamiento puramente estético, es una parte importante de la recuperación para muchas mujeres. Es volver a reconocerse, volver a vestirse sin miedo, volver a vivir sin sentirse incompleta.

En el Día Mundial del Cáncer de Mama, además de hablar de prevención y tratamientos, queremos poner en valor esta posibilidad: la de reconstruir, la de reparar, la de sanar también desde fuera hacia dentro.

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